desprendimientos de retina

A falta de sol, aprende a madurar en el hielo. [H. Michaux]

viernes, marzo 31, 2006

dignidad

Copiado del blog de Avo y Ali, copiado de Escolar: Hola a todos. Sé que este e-mail se puede parecer a muchos de los que circulan por la red pero no es cierto. Este e-mail está siendo enviado por toda España para reivindicar nuestros derechos. Hemos asistido durante el mes de marzo a la convocatoria de macrobotellones por toda España. Esta convocatoria es diferente. En Francia, los jóvenes protestan por la “modificación” de los contratos basura. Muchas voces han sido las que se han quejado en este país porque los jóvenes no hacían nada. Pues bien, ¿se lo vamos a demostrar? El domingo, 14 de Mayo, sentada en la Puerta del Sol en Madrid. Queremos todos una vivienda digna, una vivienda en la que podamos vivir y fundar nuestras familias sin estar destinando más del 50% de nuestro sueldo para pagarla. Si de verdad te importa tu futuro… ¿estarás allí sentado con tus colegas? Difunde este mensaje. Pásalo. Esta convocatoria no ha sido convocada por ningún partido político, simplemente es la demostración de como la juventud española puede unirse para conseguir sus propósitos. (Copiad y pegad el mensaje para que no se acumulen las direcciones, o poned las direcciones en CCO)

martes, marzo 28, 2006

hermana melliza lavadora

*cómo el mundo se pega a los edificios del paseo de Herrera y sonríen los trenes que pasan a la altura de una cuarta planta con una mueca graciosa al puerto y sus óxidos y yo que pensaba ------------------que echar de menos es sólo por ------------------los fragmentos legados por ------------------las fotos de colores ahumados por ------------------... *y ahora la vida me espeta que tengo los mismos años que una lavadora que nacimos al tiempo alumbradas por los mismos ojos de nuevo nostalgia de lo no vivido *y volver y sólo tener del sueño la humedad prendida en la ropa que me salta de la maleta a la cara *con toda la música que se mueve despacio me até los barcos a la cintura todavía ingenua sin sospechar que los trenes se pierden por Castilla y que la noche es más grave al desmantelarse una simple porción de vida con un par de pensamientos rápidos *consciencia veloz de la lavadora que me mira o me recuerda sin conocerme vieja y divertida desde un sitio en el que nunca estuve insinuando que existe un hueco para mí y que la lluvia insistente que echó a mi padre no es tan mala para mí que tendría que aprender a hablar para comprender la presencia exclusiva de los hombres en la cocina *mi hermana lavadora sabe que aquí sé decirme lo que nunca quise oir y que por eso tengo sensaciones extrañas alrededor del ombligo - ombligo que gira en espiral como el suyo y va a ser cosa de familia *me dijeron que vivía la lavadora y cobraron sentido las voces todas las voces todas las impresiones absurdas de extensiones fantasma de mi propio cuerpo ------------------dolores y monstruos ------------------pinchazos de agujas invisibles ------------------terrores repentinos ------------------cegueras transitorias estaba sintiendo por ella *si viviera con la lavadora seríamos las dos felices - felices cuerpos chirriantes en equilibrio en este bosque de rascacielos sobrepuesto a un monte verde en el que pastan rebaños de televisores b/n rotos mis rebaños mi patrimonio que guardaríamos parasiempre yo y mi fiel lavadora *silencio ------------------ya no estoy sola

jueves, marzo 09, 2006

ciudad sin sueño dijo federico

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas. Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros. No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Hay un muerto en el cementerio más lejano que se queja tres años porque tiene un paisaje seco en la rodilla; y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase. No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas. Pero no hay olvido, ni sueño: carne viva. Los besos atan las bocas en una maraña de venas recientes y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros. Un día los caballos vivirán en las tabernas y las hormigas furiosas atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas. Otro día veremos la resurrección de las mariposas disecadas y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero, a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato, hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan, donde espera la dentadura del oso, donde espera la mano momificada del niño y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul. No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. No duerme nadie. Pero si alguien cierra los ojos, ¡azotadlo, hijos míos, azotadlo! Haya un panorama de ojos abiertos y amargas llagas encendidas. No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. Ya lo he dicho. No duerme nadie. Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes, abrid los escotillones para que vea bajo la luna las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros. [FEDERICO GARCÍA LORCA, del Cuaderno de Nueva York]

miércoles, marzo 08, 2006

¿tranquilidad adulta?

No hay una frontera que separe el frenesí de la juventud de la tranquilidad adulta. Tan sólo un aumento gradual de los marrones que te pertenecen sólo a ti y no le puedes cargar a nadie. Un trabajo, porque tienes que ganar dinero, ya no hay nadie dispuesto ni capaz de mantenerte. Una cuenta del banco donde meterlo, porque en algún sitio lo tienes que tener y lo del calcetín es un poco incómodo. Una declaración de la renta porque es una consecuencia ineludible del trabajo con el que uno se mantiene. Una casa, comprada o alquilada, da igual, que tienes que pagar tú todos los meses. Una planificación de vacaciones, porque tienes que aprovechar al máximo lo poco que te dejan respirar. Una pareja, porque encuentras a alguien sin el cual no puedes estar y te vas a vivir con él. Y a pesar de todo las mismas botas color rosa, la misma cutrez en el vestir por agarrar lo primero que hay en el armario todas las mañanas en que se pegan las sábanas, los mismos miedos, la misma pereza en el alma, los mismos fallos y aciertos, el mismo descuido en el acicalado, la misma pulsión en el vientre que llama a la escritura o al arte según quien lo trate de entender, los mismos discos y algunos nuevos pero con la misma orientación y, con un poco de suerte, los mismos amigos. No estoy instalada en ninguna tranquilidad de la vida adulta, más que nada porque esos dos términos son entre sí contradictorios y no me veo a mí misma contenida dentro de ninguno de ellos. No estoy instalada en nada. Sólo afronto. (Claro está... lo que puedo.)

recitando de nuevo

martes, marzo 07, 2006

transformación

Lloras o te endureces. Y si te endureces, devienes peor persona. Este es el precio de aguantar sobre la cuerda floja. Luego están, alrededor, esas personas que lejos de alegrarse al ver en otros lo que ellas no tienen, lo dinamitan todo tratando de que los demás pierdan lo que ellas jamás alcanzarán siendo de esa forma. Ufff. Limpieza. Y poco a poco, te vas desconociendo a ti mismo respecto del que eras. Tal vez vayas ganando en ligereza.

jueves, marzo 02, 2006

en casa nos hemos reído mucho con...

esa identidad que se me pierde que se me escapa

Si me dan a elegir un capricho y no se me ocurre nada...
Estoy empezando a creer en serio que el querer hacer tantas cosas a la vez es síntoma de indefinición (sí, he descubierto mi propia receta de la pólvora, es genial). Y que lo que realmente llega a causar estrés no es todo lo que no abarcas sino aquello a lo que llegas y nunca es suficiente. Falta algo. Supongo que en la sociedad anterior, preindustrial, todo era más sencillo, pues como decía Freud, había dos pilares constantes que situaban al individuo: la familia y el trabajo, entendido este último como pertenencia a un oficio, a una profesión, dedicación de por vida que junto con tu gente te definía como persona, configuraba tu identidad y te proporcionaba un lugar en el mundo. Pero ahora no es así. Aparcando por el momento el aspecto familiar, y mirando exclusivamente hacia la ocupación entendida en sentido amplio, nos vamos al dicho “eres lo que haces”. Antes te daban qué hacer, y en función de ello, eras. Ahora no te prefiguran del mismo modo, por tanto puedes sencillamente querer ser algo y en función de ello, hacer. Sencillamente… ¡Ja! La inversión de la ecuación da como resultado, no obstante, una angustia considerable… La trampa de la elección. Acabas, si eres medianamente inquieto/a en la situación de tener que elegir entre todo o nada (y las dos opciones provocan en mayor o menor medida distintos tipos de trastornos). En el caso de que lo elijas todo, tratando así de asentar una identidad y cercar una parcela de realidad propia, el resultado suele ser una situación de estrés que, bien anula cualquier identidad, bien te impide disfrutar de lo que buenamente puedas ir construyendo, ya que siempre tendrás la mirada puesta en lo que te falta. Y siempre falta algo… Lo dicho. Y lo más desesperante de todo es que hasta que no lo descubres no te redimes. O al menos eso piensas en esta situación. Cuando, tal vez, el truco consiste en ver que, realmente, no falta nada. Que no es más feliz quien más tiene sino quien menos precisa. Y como me decía el Perilla cuando yo era adolescente: “pero, ¡si eres feliz!”. Por primera vez en mi vida alguien, Toño, me dice qué capricho quiero que me regale por mi paciencia de estos meses, y no sé qué decirle (¿y si un día viniera el genio de la lámpara y no tienes nada que pedirle?). Porque de no saber qué me hace falta, he llegado al punto de que no me falta nada. Por ahora, claro está… Otro día hablamos de ciclos y variaciones.